28/12/14

Rastros

Por las mañanas, a una velocidad de un centímetro al minuto, una abuelita con piel de corderito negro deja su rastro de tozudez por la plaza.
En un escaparate ahora lleno de propaganda navideña, el vacío de una mesa y muchos desayunos dependiendo del Wifi.
Más tarde sonidos y olores, un jersey en otra persona, un perfume en otro cuello, una foto en el corcho.
Y en un horrible bus, un abrazo, o una mirada, o una sonrisa, o una mueca de asco por la falta de higiene de algún pasajero.
Yo solo sigo el rastro, esperando que al final llegue a alguna parte.